Finalizó el año 2010, como todos los años; tuvo sus positivos y también sus grandes desfases. Inventarios que no son necesarios volverlos a replicar. Pero el desarrollo del país se mueve con gran potencia por la regularidad del medio ambiente y la estabilidad del clima.
Que crezca la economía industrial y aumente la pobreza rural, es un sinsentido, que lo único que hace es agrandar la brecha entre más ricos y más pobres. En el año 2009, el factor de desarrollo económico que lo atrancó se llamó “Fenómeno del niño”. En el año que acaba de terminar nuevamente el fenómeno es el mismo, simplemente le cambiaron de género pero sigue siendo producto del humano y por eso le llaman “niña”.
Las cifras que denotan la población afectada no son reales pueden ser hasta un cincuenta por ciento más, si se tiene en cuenta que solo en los departamentos de la Costa Atlántica como son Atlántico, Bolívar, Magdalena, Córdoba y Sucre que tienen la ruralidad más dispersa del país y las peores vías y formas de comunicaciones están inundados. Se puede afirmar que lo único que ha faltado son las ciudades capitales por inundarse, pero no la eximen del aumento de la pobreza e inseguridad dado por el desplazamiento forzado, ahora producto de la naturaleza.
La ministra de Educación afirma que ya tiene la varita mágica para atender a 350 mil estudiantes que resultaron afectados por la llamada ola invernal, utilizando transporte (por cuáles vías), iglesias, bodegas, aulas prefabricadas, eso es una salida ligera, porque: ¿Con qué recursos cuentan los padres de familia para comprarles los elementos básicos de la canasta educativa: zapatos y botas pantaneras, cuadernos, lápices, entre otros…?. Se le olvida a la señora Ministra, que el objeto central no es mostrar resultados de matrícula sino la permanencia durante los 9 años obligatorios como lo exige la Constitución.
Obviamente el Gobierno Central en cabeza del Presidente Santos debe reflejar optimismo, por aquello del pensamiento positivo, y así lo hizo en su discurso de fin de año, pero el aumento del salario mínimo solo da para comprar kilo y medio de queso para que acompañe a cinco kilos de yuca y puedan comer en un día una familia de 6 personas. No se puede ser pesimista, pero en economía el pesimismo es una variable de suma importancia, porque correlaciona producción y consumo y se desprenden: empleo e ingresos, educación y salud, riqueza con pobreza y hasta indigencia.
Por último, que el papeleo para subsidiar a los productores agropecuarios de todos los niveles no vaya a alargar e incrementar la depresión de la población. El Banco Agrario y Finagro sabe quienes son sus deudores y donde están ubicados.
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